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Calcetines vuelve a casa

Ocho gatos de nuestra calle, de apenas ocho semanas, han desaparecido. En el 2012 nuestro gato Calcetines desapareció, desafortunadamente nuestro otro gato y nuestros tres hijos lo extrañaron mucho. A sus cinco años de edad, Calcetines ya conocía el barrio, asique fue impropio en él desaparecer sin motivo. De hecho solía buscar a mi marido a la parada del bus cada noche, para acompañarle a casa. Pero a partir de este día Calcetines ya no le esperaba.

Ahora, en el 2015, nos hemos mudamos a 700 km del lugar en el que perdimos a Calcetines. Hace dos semanas recibí una llamada de nuestro anterior veterinario. Estaba atónito. Una señora había estado alimentando a un gato durante dos semanas y decidió llevarle al veterinario para que le pusieran un microchip, pero ya tenía uno. Ese gato resultó ser nuestro querido Calcetines. Nadie podía creerlo, a pesar de todo estaba sano, sólo tenía algunas cicatrices de lucha y el pelo gris por la edad.

Nadie ha sabido nunca dónde estuvo todo ese tiempo… si pudiera hablar. Ahora está de vuelta con nosotros y nuestras otras mascotas. Mis hijos han crecido mucho, pero ha conseguido instalarse y ser adorable otra vez.

Seguimos en shock, pero muy felices de haberle puesto un microchip ¡Nunca imagine que nuestro Calcetines aparecería después de tres años!

La aventura de Bruce en Gran Bretaña

Bruce, nuestro Border Collie cruzado de dieciséis años y medio, decidió ir de aventura el pasado lunes. Hasta las 19:30h, la hora cuando llegamos a casa después del trabajo, no nos dimos cuenta de que se había ido. Kirstie, nuestra hija, dijo que le había visto en el jardín sobre las 16:00h de la tarde. Asique esperábamos que no se hubiera ido tan lejos. Sin embargo, nos empezamos a preocupar porque vivimos en Surrey, Inglaterra y durante el invierno es de noche a las 18:00h. Además la temperatura rondaba los 0ºC, hay un río detrás de la casa, y muchas zanjas llenas de aguaen el bosque enfrente de casa. Más allá del bosque hay contábamos con una calle muy frecuentada.

Llevamos viviendo en Gran Bretaña desde hace unos años y cada mañana saco a Bruce a dar un paseo por el bosque. Caminamos por el sendero y poco después ya está listo para regresar a casa arrastrandose las patas. Todas las tardes le oímos olfatear la puerta cuando llegamos a casa. Aquel día hemos examinado todo el jardín pero no estaba en ningún sitio y tampoco había signos de que se hubiera escapado. Esto nos preocupó porque sufre de artritis y se desorienta cuando está en alrededores poco familiares. Además ya no tiene la suficiente fuerza para empujar la verja o meterse en pequeños agujeros.

Al no haberle visto en la calle cerca de la casa, sabíamos que no había sido atropellado. Pero nuestras verdadera preocupación era que se pudiera haber caído en alguna de las zanjas del bosque sin poder salir, estando frío y húmedo. Asique reunimos a la familia, nos pusimos nuestros abrigos, encendimos nuestra potente linterna y salimos en su búsqueda. Miramos por todas partes. Tampoco nuestros vecinos le habían visto. Tristemente volvimos a casa preguntándonos si el pobre Bruce pasaría la noche húmedo y frío.

A las 4:00 de la mañana recibimos una llamada de nuestros padres desde Australia, diciéndonos que habían encontrado a Bruce. Estaba sano y salvo en la perrera. Nos sentimos aliviados de que estuviera bien. Aparentemente, había estado deambulando en medio de una calle llena de gente, confundido y desorientado, hasta que dos señoritas le llevaron al veterinario local. Por desgracia, aunque Bruce llevaba un collar, no tenía ninguna etiqueta asi que los veterinarios le revisaron para saber si tenía algún microchip. Y sí, lo tenía, pero no era un micro chip reconocido en Gran Bretaña.

Entonces contactaron con una empresa de chip, Pet Detect, que reconoció que era un chip Trovan. Mandaron un correo a la central de registros animales (CAR) en Australia. Entonces Bev Taylor de CAR buscó entre sus registros y llamaron a mis padres, que viven en Gisborne, ya que la elegimos como contacto alternativo. Así con la ayuda de Bev, encontramos a Bruce. Tan pronto como la perrera abrió el martes, fuimos a recogerle. Estábamos felices de que estuviera sano y salvo, y de que volviera a casa. Aún no estamos seguros de cómo salió fuera. Creemos que el cierre de la verja no funcionaba. Ahora siempre tenemos el cerrojo.

Nos alegramos de haberle puesto un chip antes de dejar Australia. Gracias a la comunicación de hoy en día, Bruce estuvo perdido menos de doce horas. Ahora estamos averiguando como actualizar los datos del microchip, para que tengan un registro en Gran Bretaña (no podemos enseñar trucos a un perro viejo, pero él seguramente te enseñe algo).

Nos gustaría agradecerle a Bev su ayuda para traerle a casa tan rápido.

De: Anita Kim

(Guildford, Surrey, United Kingdom)